lunes, 25 de julio de 2016

Qué consecuencias tiene el calentamiento global
1. Temperaturas más cálidas
La acumulación de gases contaminantes hace que las temperaturas aumenten cada vez más y que los climas cambien: esto provoca sequías y, además, aumenta el riesgo de incendios que conllevan la deforestación y la desertización del planeta. 
2. Tormentas más intensas
El hecho de que las temperaturas sean más altas hace que las lluvias sean menos frecuentes, pero que sean más intensas; por tanto, el nivel de inundaciones y su gravedad también irán en aumento.
3. Propagación de enfermedades
Un cambio de temperatura de varios grados puede hacer que la zona templada se haga más acogedora a la propagación de determinadas enfermedades. De esta manera, pueden empezar a darse casos de mal de Chagas, el dengue u otras enfermedades que están olvidadas en los países desarrollados y en zonas que tradicionalmente han sido más frías. 

4. Olas de calor más fuertes
El calentamiento global del planeta producido por la quema acelerada de combustibles fósiles agotables ha sido muy intenso en el Polo Norte. Esto hace que el Polo Norte esté hoy mucho más caliente que hace cincuenta años.
5. Derretimiento de los glaciares
Océanos con temperaturas más altas son océanos que derriten el hielo de los casquetes polares: esto significa que aumenta el nivel del mar. 
Los efectos de alcance global incluirán cambios sustanciales en la disponibilidad de agua para beber y para riego, así como un aumento de los niveles del mar, cambios en los patrones de circulación del agua en los océanos, y la amenaza a la supervivencia de especies de flora y fauna que sobreviven en dichos ecosistemas.
 
6. Huracanes más peligrosos
El aumento de temperatura del mar hace que los huracanes se vuelvan más violentos. ¿Por qué? Pues porque un huracán es el medio que tiene el planeta para repartir el exceso de calor de las zonas cálidas a las más frías. Y a más temperatura, más huracanes, con todos los problemas que conllevan: destrucción de ciudades, de cultivos, desmantelamiento de todos los sistemas, enfermedades…
7. Cambio de los ecosistemas
Una temperatura más alta, menos precipitaciones, sequías e inundaciones hacen que el clima se adapte a esta nueva climatología y, por tanto, se produzcan cambios en la duración de las estaciones, aparezcan patrones más propios de climas monzónicos…
8. Desaparición de especies animales
Muchas especies de animales están viendo cómo su clima actual desaparece y no son capaces de adaptarse a cambios tan rápidamente.
9. Aumento del nivel del mar
Como los casquetes se derriten, se vierte muchísima más agua en los mares y océanos y, por tanto, aumenta el nivel del mar: esta es una de las consecuencias del cambio climático más graves, ya que significa que muchísimas islas podrían desaparecer en el futuro y que un buen número de ciudades verán cómo su distancia a la costa se reduce de forma significativa.
10. Alimentos más caros

El cambio climático pone en peligro la producción de alimentos tan básicos como el trigoy esto significa que cientos de miles de personas cuya vida depende de sus cultivos están en riesgo de perderlo todo. Y no solo eso: si los cultivos escasean, los precios se disparan. Esto nos afecta a todos, pero en los países menos desarrollados, con altísimos índices de pobreza, las consecuencias pueden ser devastadoras.
Calentamiento global en América Latina


Ademas de los grandes cambios sociales y tecnológicos de los que son protagonistas los latinoamericanos menores de 30 años tienen en común una importante diferencia con los que superan las tres décadas ya que no han vivido un solo mes de sus vidas con una temperatura menor al promedio de las del siglo XX.

Esto quiere decir, viven en un planeta que no ha hecho más que calentarse desde que nacieron. Desde febrero 1985, las temperaturas mensuales siempre han estado por encima del promedio mensual en el siglo XX. Y en los últimos años, la brecha entre el promedio y la temperatura actual va rompiendo récords casi mes a mes.

Para enfrentar las consecuencias de esta alza de temperaturas, el 12 de diciembre de 2015, todos los países latinoamericanos, junto a buena parte de la comunidad internacional, firmaron el acuerdo climático en París en el que acordaron asociar sus esfuerzos para que el aumento de las temperaturas no sea superior a 1,5ºC, en promedio.

 


 Y este año, la ONU apoyó esta decisión con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 13, que busca “tomar acción urgentemente para combatir el cambio climático y sus efectos”.


Latinoamérica en la línea de fuego


Inclusive si llegáramos a mantener el calentamiento global debajo del límite, habrá que adaptarse a un nuevo clima, cuyos efectos ya se experimentan a lo largo de la región, con un crecimiento de 0,87ºC del promedio mundial que se observo en mayo de este año.


Hoy en día se calcula que más de 3,5 millones de personas en El Salvador, Guatemala y Honduras viven en condiciones de inseguridad alimentaria por la pérdida de sus cosechas.


Mientras en abril de este año, cayó sobre Haití en solo tres semanas el equivalente a la mitad de la precipitación anual, provocando fuertes inundaciones y afectando a más de 9.000 familias. Y más al sur, inundaciones y derrumbes provocados por lluvias torrenciales afectaron a más de 411.000 personas en Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú, y Uruguay, según la OCHA.


Para los expertos del Banco Mundial, es evidente que Latinoamérica será una de las regiones más afectadas por el cambio climático, especialmente si el mundo no logra mantener el calentamiento global debajo de un promedio de 2ºC.

En total, un 2.2% de la población latinoamericana - unos 14 millones de personas - viven en zonas a menos de 5 metros sobre el nivel del mar, fuertemente presentadas al impacto del cambio climático según nuevos datos dentro del informe de Indicadores de Desarrollo Global del Banco Mundial. 


 Lo de siempre ya no va

Si no se toman medidas para evitarlo, se calcula que el planeta llegará a ser 4ºC más cálido para el 2100. Tal suceso provocará una cadena de desastres, incluyendo olas de calor extremo, fuertes reducciones en las cosechas, pérdidas irreversibles de ecosistemas y un aumento en el nivel del mar que perjudica vidas en todos los continentes.




No obstante, las cifras muestran que nos movemos en dirección contraria y las emisiones han aumentado en los últimos años - en un 74% en Latinoamérica entre 1990 y 2011 y en un 56% a nivel global, según los datos del Banco Mundial.

En Latinoamérica, el potencial para la energía renovable - especialmente en el sur del continente - es enorme, y la hidroeléctrica ya juega un papel indispensable dentro de la matriz regional.

Reducir emisiones del sector energético será una de las maneras más eficaz a nivel global para reducir los niveles de dióxido de carbono en el atmósfera. Y cómo firmantes del acuerdo de París, los países latinoamericanos ya han creado sus planes para reducir las emisiones y lograr esa meta.